Tengo algo que ver con las nubes; siempre lo he sentido así. De hecho, mi nombre las contiene: Claudia: cloud, cloudy (cloud, nube en inglés; cloudy, nublado en inglés). Cuando era niña -como todos los niños de este mundo- veía las nubes pasar y les encontraba forma de cosas, animales y personas, y me molestaba cuando por la acción del viento se distorsionaban. Sólo me alegraba cuando encontraba una nueva silueta que sustituía la anterior. Mirar a Heidi, la niña de los Alpes rebotando alegremente sobre las nubes era uno de mis inocentes gozos. Hasta la fecha, amo los días nublados más que los soleados. Mientras la mayoría de la gente dice deprimirse ante la ausencia del sol, yo disfruto grandemente los hermosos días "grises".
Tendida sobre una cama en la terraza de "de Santos", mientras esperaba la llegada de los primeros clientes, vino a mí la inspiración. El cielo oscuro de la noche fue invadido de pronto por un batallón de nubes blancas que parecían estar buscando algo. Inspeccionaban la ciudad por órdenes de Dios? Pensé cosas como ésa y al día siguiente lo escribí resumiéndolo todo en un curioso poema:
Vigilantes y ligeras, sobrevuelan la tierra.
Todo lo escudriñan con sus ojos y sus caras,
con sus cuerpos de animales fantásticos.Todo lo escudriñan con sus ojos y sus caras,
Pasan en cuadrillas saciando su sed de ríos
envolviéndolos en las gasas de sus faldas vaporosas
para luego derramarlos en los techos de las casas,
sobre los enjutos y despeinados cocoteros
y encima de las traviesas cabezas de los niños,
cuyos pies las dirigen debajo de los chorros,
que las taladran con su terrible fuerza de empapar.
Generosas se desperdician en los esquivos paraguas
no excluyen a los ávidos e insatisfechos océanos
que siempre piden más.
Las sólidas rocas rechazan inflexibles el regalo,
pero a ellas no les importa y se desbordan igual.
Imparciales, obstinadas y caprichosas
imponen su sombra sin ser solicitada
a los tendederos abrumados por el peso de la ropa húmeda,
a los albos cuerpos que en las playas se despliegan al sol,
mientras que los girasoles inclinan sus rostros
como confundidos por la ausencia de su guía.
Crueles, se esconden detrás de la gruesa capa celeste
mientras observan divertidas como el más potente de los astros
agobia con su calor las frentes y las axilas del gentío;
del populacho que se afana en las hirvientes calles
y de un árbol hace, como las aves, su refugio temporal.
Pasan metamórficas para tirar la piedra y esconder la mano;
mudan su aspecto para confundirnos, para engañarnos
con su pinta de borreguito, de león; ahora de elefante…



2 comentarios:
Felicidades mi Claudichis..deberas que te inspiraste en un lugar y en un momento dificil..en el trabajo.
A mi me gustan más cuando de las nubes caen aquellas delicadas gotitas de lluvia..que para algunos son días tristes porque el sol no volverá, para mi, son días de júbilo, así como el agua lava la mugre de la tierra, asi como la de las almas que claman por ser purificados y limpiados...y entonces en pequeños destellos de amor, caen las gotas de lluvia recordando que hay tanta contaminación pero siempre miscericordia del Creador...
Saludos a mi escritora favorita..
Juda! Mi comentarista favorita. Gracias por leer mis cosas buenas o malas. Ya ves como me mato trabajando? Es muy duro estar acostada en una cama-mesa sin hacer nada... pero hasta de la haraganeria sale la creatividad. Ja, ja! Te quieroooo!
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