En las canchas de mi colonia, en donde me ejercito, uno puede encontrarse con cosas muy interesantes durante su recorrido diario:

Refrescantes riachuelos que se forman después de un aguacero (con su respectiva población de insectos hematófagos),

Abundante vegetación que cubre las veredas haciendo imposible el paso en algunos tramos (eso, la verdad es una cosa preciosa, pero...en una cancha deportiva?),

Cables telefónicos o de televisión
por cable que cuelgan graciosamente a la altura del cuello de los corredores ("favor de bajar la velocidad antes de llegar a ellos", debería alertar un letrero),

Basura (
ah,
sí,
sí...!),

Y cacas de perro.
Qué? Cacas de perro? Imposible!
-Oye, traes una bolsa para que recojas la
popó de tu perro, porque aquí seguido dejan su
regalito y '
ai lo andamos pisando los que venimos a correr acá.
-No, pero
ahorita lo
rejunto...
tic,
tac...
tic,
tac...
tic,
tac...
tic,
tac...
tic,
tac...
tic,
tac...
tic,
tac...

Oh! Un fósil!
...Y los espacios que todo buen grafitero desearía para expresarse con toda libertad.
Ah! mi
México surrealista...Y aun así,
cómo te amamos los que no te amamos...